El rincon del Villareto, sitio donde me gustaría colgar historias de montaña, escaladas, rutas de senderismo, algun video y mucha foto para poder compartirlo con todos los que visitan el blog.
El Nevado
Choquetacarpo era un buen monte para aclimatar, con una altura ya respetable y
a tener muy en cuenta, 5.500 m., y al que iríamos todo el grupo al día
siguiente, pero hoy era día de descanso y Pablo Teixeiro y yo nos vamos a picar
un poco de hielo en la parte frontal del glaciar, Pablo no tenía experiencia en
este tipo de escaladas, más bien ninguna y por eso yo quería que al menos
tocara y picara algo de hielo.
Pablo tenía
que regresar 2 días después para España y no tenía tiempo de hacer mucho más,
encontramos una zona segura con bloques ya establecidos y bien asentados, muy
parecido al glaciar de Bosons en el Mont Blanc, así que espero haya sido grata
su corta experiencia en este glaciar, seguro que a partir de ahora y cada
invierno, le podrá sacar el polvo a sus nuevas herramientas.
Jornada
nefasta y cansina, no fue por la distancia sino por el mal tiempo que nos
acompaño durante el día y de nuevo hubo que hacer los caminos 2 veces, subir y
bajar ya es lo nuestro, en este día lo hacemos en 2 ocasiones, la primera desde
el abra Mayuyo 4.600 m., que volvimos a descender al campamento y ver qué
pasaba con las mulas que no empezaban el camino.
La segunda
llegamos a la base del Nevado Choquetacarpo cerca de los 5.000 m., lo que tenía
que ser un bosque pequeño, llegar a una campa y ver si veíamos el paso hacia la
quebrada del Nevado Pumasillo, se convierte en una gran paliza física, esperas
largas, frio, lluvia, niebla, granizo y finalmente nieve, fue la representación
de un gran día.
Viendo el
panorama y mientras Pablo asciende hasta el collado, me quedo al final del
bosque de Kerquiña fabricando un vivac que al final nos protege del granizo y
la lluvia que cae, pero que por los pelos no hubo que utilizar de noche, habría
sido un vivac inesperado y con el poco equipo que llevamos, mojados y a 4.600
m., de altura, abría sido una mala fiesta.
Finalmente
vemos a los compañeros ascender por la otra vertiente y nos comunican que las
mulas no pueden pasar, así que hay que descender, mojados y cansados llegamos a
los campos de la quebrada Mayuyo 3.960 m., un descanso una acalorada charla un
trago de agua y para rematar el día, Pablo Fadeville y yo, decidimos ascender
lo que parecía ser el paso que ya habíamos observado por la mañana.
Nos ponemos en
marcha pero hay que descender hasta los 3.780 , unos 200 m de desnivel mas para
el cuerpo y luego ascender al collado a 4.100 , lo hacemos casi corriendo
poniendo una hora límite para regresar, llegamos justos y a punto estamos de
dar vuelta cuando vemos ascender a un campesino.
No parecía
tener buena pinta, con un machete de casi un metro de largo daba muy mala
espina, Pablo me dice que busque una piedra por si las moscas, al final era Don
Antonio, el dueño o el capataz de toda la quebrada y que finalmente nos
serviría de guía por 50 soles, después tenemos otros problemas como la negativa
de acampar, de subir las mulas etc., pero todo se soluciona con dinero.
Día muy corto, pero que nos vendría bien para llegar pronto al campamento y poder asearnos con sol y calor, algo que finalmente no pudimos hacer ya que lo que encontramos fueron 2 charcas roñosas con vaca muerta incluida que daba cosa hasta lavarse las manos y que finalmente no hicimos, bueno un día mas sin lavarse la cara.
La legía funcionaba a todo tren para combatir los gérmenes y nos fue bien ya que nadie cogió cagalera, lo que si pudimos hacer, fue un buen fuego de campamento y hervir el agua que consumimos, al final fue un buen lugar para pasar la tarde, solo le falto darse un buen baño.
La marcha fue tranquila y muy bonita, al principio por grandes praderas, camino muy cómodo y viendo torreones enormes, buen destino para abrir rutas de alpinismo de altura, granito y fisuras para dar y tomar, luego un corto ascenso por el bosque hasta Cochapata 4.100 m., en poco más de 3 horas de ascenso.
Después de los
sudores de ayer, hoy tenemos una jornada cómoda, solo unas 3 horas de caminata,
el Abra Gintelpata 4.100., ya lo ascendimos Pablo Fadeville y yo la tarde
anterior, era un simple reconocimiento del terreno y para comprobar si de
verdad era el paso que tanto buscamos el día anterior, fue más fácil de lo
esperado, pero que nos lleva a caminar más de 2 horas que sumadas a la larga
caminata por el bosque de Kerquiña, nos deja un poco tocados.
Lo bueno era
que por fin llegábamos al que sería nuestro campo base, al menos era lo que
pensamos, pero aun quedaba otra jornada con varios problemas que fuimos
solucionando conforme avanzaba el día y que fue otra paliza.
Facchal 3.826
m., es una vaquería con prados verdes y varios ríos que riegan toda la zona, algunas
cascadas de impresión de varios cientos de metros, hacen volar la imaginación y
nos vemos descendiendo por ellas haciendo Barranquismo, pero no estamos aquí
para eso.
Tuvimos
algunos problemas con el administrador de la quebrada, no quería dejarnos
instalar el campo avanzado en la base del Nevado Pumasillo, al final la pasta
obra el milagro y pudimos hacerlo a unos 4.300 m., pero las mulas tenían que
descender, pero al menos nosotros si pudimos quedarnos.
Larguísima jornada por un terreno siempre en ascenso hasta el abra
Choquetacarpo a 4.592 m. de altitud, mas de 1.700 m., de desnivel que nos puso
las pilas a todos, vendría bien para días posteriores, aunque prefería hacerlo
de forma más dosificada.
Por un buen terreno, siempre caminando por el camino Inca recién
descubierto que sale de Vitcos hasta Choquequirao, en un recorrido de más de 40
kilómetros, es un buen trekking para el que quiera aventurarse en estas bonitas
quebradas andinas, en la actualidad en obras de reconstrucción.
En un día fresco, bueno para caminar solo algo de niebla y viento en
el collado donde tuvimos que esperar unos minutos a que llegase la guía
Pascuala con las mulas, se estaba haciendo tarde y la noche se acercaba,
llegamos a los llanos e Lazunapampa a 3.949 m., justo para montarlas con algo
de luz, pero no pudimos disfrutar del fuego, cena rápida y saco.
Día de descanso y disfrute para los sentidos, antes de iniciar las
largas jornadas que teníamos por delante para alcanzar el campamento base del
Nevado Pumasillo. Esta excursión a Vitcos nos vino bien, fue un paseo para
desentumecer los músculos del viaje, poco más de 2 horas tranquilas en
recorrido circular disfrutando del paisaje y de la historia.
Con un buen guía como lo es Santiago del Valle, que nos empapó con sus
conocimientos de la historia Inca, aunque quedamos con muchas dudas por las
construcciones tan extrañas, piedras geométricas y en las que es difícil
interpretar el significado original.
La visita por los caminos Incas a Vitcos, Rasaspata, Yaraorumi y Nusta
Hispana, con buenas vistas de Huancacalle y Choquetira, Vitcos es un lugar
estratégico que domina la entrada del valle y que merece una visita, fue un
autentico placer, que recordaremos.
Después de
transcurrida una semana de nuestro regreso del Perú y con la tranquilidad que
da estar ya en casa todos los integrantes de la expedición sanos y sin ningún
percance físico, todo se ve más claro y diferente, los momentos vividos durante
nuestra instancia en los Andes se pueden valorar mejor visto desde la
distancia, sentado delante del ordenador y escribiendo estas líneas, siempre es
más fácil recordar todos y cada uno de los momentos, momentos que ya son
recuerdos imborrables en nuestra memoria.
No pudimos
con la montaña, más bien fue ella quien pudo con nosotros y no fueron las
dificultad que encontramos que fue mucha, fueron los peligros objetivos los que
acechaban sobre nuestras cabezas, serack enormes que pendían de un hilo y
grietas descomunales fueron las que decidieron por nosotros, aunque dolorosa, fue una decisión acertada
y conjunta la de abandonar a pocos metros de la cumbre.
Eran las
10’30 horas de la mañana, tiempo más que aceptable para afrontar los últimos
100 metros que nos separaban de la deseada cumbre y descender con tranquilidad,
pero las cosas se desarrollan no como uno quisiera, además de los obstáculos
que nos fuimos encontrando durante la ascensión, la climatología fue cambiando
a cada paso que nos acercaba a la cumbre del Nevado Pumasillo, tanto las
dificultades, como los peligros, se suman a la mala climatología que nos
hubiéramos encontrado en la cresta cimera, lo habríamos pasado mal en esas
condiciones, pero ya era algo que no podríamos probar ya que estábamos de
regreso al campo base.
Pude
comprobar porqué de algunos fracasos de expediciones anteriores, pero eso era
algo que tenía que ver, en casa y delante de una foto todo se ve mas fácil, además
no existe información sobre la ruta y era una aventura cada metro que
pudiéramos ascender. Sigue siendo una buena actividad para el que quiera
probarse en una escalada de dificultad de altura, ahora comprendo porque esta
montaña y esta ruta Inglesa en concreto, está considerada como una de las más
difíciles de los Andes.
A pesar de
todo no regresamos a casa con las manos tan vacías, conseguimos abrir una nueva
variante que enlaza con la ruta original en las gradas superiores, unos 200 m.,
de recorrido que evita la escalada por el muro de hielo, no sé si más fácil o
más difícil, pero también expuesta a desprendimientos de los serack, a nosotros
nos pareció más fácil, pero a pesar de ello también difícil ya que hay que
ascender por una canaleta de hielo, un tramo mixto y finalmente una larga
travesía hasta enlazar con la ruta original.